martes, 9 de abril de 2013

10 pasos para crear nuestra propia empresa

Debemos preguntarnos:

·         Qué queremos hacer


·         Quién va a hacerlo


·         Cómo lo vamos a hacer


·         Dónde lo vamos a hacer


·         Cuándo lo vamos a hacer


·         Con qué


·         Para qué


·         De qué forma


·         Para quién


·         Cuánto nos va a costar


1 ¿Qué es lo que se queremos hacer?

Lo primero que se tiene que saber a la hora de emprender un negocio empresarial es qué se quiere hacer, es decir, qué proyecto de negocio tenemos. Puede que se nos ocurra una idea de negocio nueva, algo totalmente original, o puede que desarrollemos un producto o servicio que ya existe, entonces podemos cubrir las deficiencias que observemos.

2 ¿Quién va a formar parte del proyecto?

Debemos pensar quien va a formar parte del negocio empresarial, quien o quienes se unirán a nosotros. Tenemos varias opciones:

1.       El o los promotores del proyecto, se trataría de la persona o personas que han tenido la idea de negocio, ellos mismos desarrollarían dicho proyecto. Serían socios trabajadores.

2.       Ser socio capitalista o buscar un socio capitalista; nosotros tenemos la idea pero carecemos de recursos suficientes, por este motivo buscamos a socios capitalistas, que nos aporten lo que nos falta a nosotros. O por el contrario, tenemos recursos pero no tenemos la idea, entonces buscaremos a alguien que nos proporcione la idea.

3.       Buscar ayuda externa; se trataría de buscar todo aquello de lo que carecemos que nos hace falta para poder desarrollar nuestro proyecto, no únicamente recursos económicos, podemos necesitar de recursos humanos o materiales.

3 ¿Cómo se va a implementar la idea?

Tenemos que planificar cada paso que vayamos a dar, necesitamos tener claro todo lo que necesitamos, y como desenvolvernos para poder ponerlo en práctica. Tenemos que concienciarnos del sacrificio que nos va a suponer poner en marcha un proyecto empresarial, no solo económico, y por eso tenemos que planificar como vamos a desarrollarlo. Para ello tenemos herramientas que nos pueden ayudar, por ejemplo, el Plan de Empresa, fundamental para emprender un negocio.

4 ¿Dónde se va a establecer la empresa?

Cuando ya sabemos qué queremos hacer, con quién lo vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer hay que decidir dónde vamos a desarrollar la idea empresarial. Este es un punto importante porque puede afectar en gran manera el éxito de la empresa.

Hay que tener en cuenta que la localización geográfica de la empresa nos puede traer una serie de ventajas que se pueden volver inconvenientes si erramos en la elección. Entre estas ventajas podemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

·         Cercanía con el potencial cliente.

·         Cercanía con los recursos necesarios para el desarrollo.

5 ¿Cuándo vamos a comenzar a trabajar?

El momento en el que la empresa debe empezar la andadura es una decisión puramente estratégica. Factores que podemos tener en cuenta; el plazo de pago de los impuestos, esperar el momento en el que la estacionalidad de la actividad sea la más adecuada, ... Cada proyecto requiere una tiempo de planificación distinto.

6 ¿Con qué contamos para empezar?

Saber con qué recursos cuentan los promotores del proyecto para empezar a trabajar. Los recursos que hay que tener en cuenta son de distintos tipos:

·         Recursos económicos, con los que podemos hacer frente al inicio de la actividad y con los que ya podamos contar.

·         Recursos humanos necesarios para comenzar. En función del resultado que nos den los recursos del inicio variaremos o no nuestra planificación al respecto de los mismos.

·         Una red de contactos resulta algo fundamental en la sociedad actual. Esta red de contactos nos va a permitir conseguir diferentes contactos con proveedores de mayor o menor calidad (en función de nuestras necesidades) y, lo más difícil para una empresa que empieza, los primeros clientes.

7 ¿Para qué queremos realizar el proyecto empresarial?

La fijación de unos objetivos empresariales es necesaria. Son necesarios para planificar y controlar los pasos que vayamos dando.

Gracias a la fijación de unos objetivos a corto, medio y largo plazo podemos marcar las diferentes estrategias a seguir. La planificación trata sobre eso, es decir, ver el cómo actuará estratégica y económicamente la empresa en el futuro, ya sea más o menos lejano ese futuro.

Por la otra parte el control hace saber si la empresa funciona como se ha planificado o no. La planificación viene marcada por unos objetivos que la fase de control tratará de vigilar para así poder actuar de forma correctora sobre las políticas estratégicas tomadas en la fase de planificación.

8 ¿De qué forma vamos a crear el negocio para aprovechar la legalidad vigente?

Hay que ver qué entorno legislativo afecta o puede afectar a la empresa.

Así puede ser fundamental el llevar a cabo un estudio acerca de qué forma jurídica es la mejor para la actividad que realiza la empresa. Para ello hay que saber cuáles existen y cuales nos podemos acoger para decidir entre una u otra.

Según la forma jurídica que tomemos, podemos aprovechar ayudas o subvenciones que existan, acceso a financiación, o cualquier beneficio ligado a esa forma jurídica.

9 ¿A quién le vamos a vender nuestro producto o servicio?

Nuestro futuro como empresa está en nuestros clientes. Por esa razón tenemos que tener muy claro cuales son las personas o entidades a las que va dirigida nuestra actividad para poder saber qué es lo que realmente necesitan o qué es lo que pueden necesitar.

A este respecto es conveniente segmentar el mercado. La segmentación consiste en agrupar a los clientes en conjuntos con características diferenciadoras importantes entre unos y otros. Los conjuntos se pueden hacer en función de variables objetivas (criterios geográficos, sociológicos, demográficos, etc.) o de variables subjetivas (calidad de vida, comportamiento, estilo de vida, etc.).

10 ¿Cuánto vamos a invertir en negocio y qué resultados vamos a obtener de él?

Se trata de saber cuánto nos va a costar el llevar a cabo el proyecto para así poder ver si necesitamos ayudas para la financiación del proyecto o si, por el contrario podemos con nuestros propios recursos empezar con el mismo.

En este punto hay que valorar necesidades como las siguientes: activos materiales e inmateriales, recursos humanos, recursos económicos de caja, etc.

Además en este punto vamos a valorar cuántos clientes son necesarios para que la empresa esté en su punto muerto, es decir, que no tenga ni beneficios ni pérdidas. Gracias a él podemos planificar estrategias de precios.

Otra tarea será la de estimar. Cuando hablamos de gastos o ingresos tenemos el problema de que no dependen exclusivamente de nosotros por lo que habrá que tener en cuenta un margen de error que seguro que se va a dar pero que habrá que estimar.